Pide que cada partida sea visible
Pide también los supuestos: cantidad de usuarios, documentos, consultas, sedes o transacciones. Una estimación solo puede compararse si esos supuestos están claros.
- Suscripción o licencia y las condiciones de renovación.
- Configuración y adaptación de los procesos incluidos.
- Conexiones con los sistemas que ya utilizas.
- Preparación y migración de los datos.
- Capacitación y acompañamiento al equipo.
- Soporte, mantenimiento y consumos variables.
Incluye el tiempo de tu equipo
Alguien tendrá que explicar los procesos, preparar datos, probar casos y aprobar resultados. Define quién participa y cuánto tiempo debe reservar. No trates ese trabajo como si ocurriera solo.
Pregunta si habrá registro paralelo durante la transición y cuándo dejará de ser necesario. Acordar una primera etapa acotada ayuda a que el cambio sea manejable.
Relaciona la inversión con un resultado verificable
Escribe qué problema debe quedar resuelto al terminar la etapa. Puede ser reducir la doble digitación, tener un listado confiable de pendientes o registrar el seguimiento de cada pedido.
Pide criterios de aceptación y un responsable para validar. Evita basar la decisión únicamente en un ahorro prometido: comprueba la situación inicial y mide el cambio con los mismos criterios.
