Separa preparar de ejecutar
Clasificar un documento, preparar un mensaje y proponer una compra no tienen el mismo impacto que modificar registros, contactar a un cliente o comprometer dinero.
Describe cada acción por separado. Es posible automatizar la preparación y mantener una aprobación antes de ejecutar. No hace falta dar permisos amplios para obtener utilidad.
Evalúa el riesgo con preguntas concretas
Los permisos y límites deben aplicarse en los sistemas que ejecutan las acciones. Una instrucción en lenguaje natural no sustituye por sí sola un control de acceso.
- ¿Qué cambia si esta acción se ejecuta?
- ¿Quién puede verse afectado por un error?
- ¿Cómo detectaremos que algo salió mal?
- ¿Se puede corregir y quién lo autoriza?
- ¿Qué información necesita realmente el asistente?
- ¿En qué punto debe detenerse y pedir ayuda?
Amplía con evidencia, no con entusiasmo
Comienza con revisión de las propuestas y una lista de casos conocidos. Observa cómo se comporta el flujo cuando falta información o aparece una excepción.
Si decides ampliar la autonomía, documenta qué cambia, quién lo aprueba y cómo se supervisa. Mantén un responsable y una forma de detener el proceso cuando sea necesario.
